"¿Cuánto cuesta esto?" es la primera pregunta de casi cualquier médico que se plantea invertir en marketing digital, y la respuesta que suele recibir es un rango tan ancho que no sirve para planear nada.
El problema de fondo es que el precio de una agencia no es el número que decide si te conviene. Dos consultorios de la misma especialidad, en la misma ciudad, pueden necesitar presupuestos distintos porque uno vive de consulta general y el otro de un procedimiento que deja diez veces más.
Aquí van los rangos que sí se pueden dar sin inventar, los factores que te colocan arriba o abajo de ellos, y la cuenta que tienes que hacer tú antes de pedir una sola cotización.
Los rangos que se pueden dar con la cara limpia
Estas son referencias de lo que se cobra en el mercado mexicano. Son referencias, no promedios que hayamos medido, y ninguna sustituye una cotización hecha sobre tu caso.
| Servicio | Referencia mensual | Qué no incluye |
|---|
| SEO local y reputación | $8,000 – $25,000 | — |
| Gestión de Google Ads | $5,000 – $25,000 | La inversión en anuncios, que va aparte |
| Redes sociales y Meta Ads | $4,000 – $15,000 | La inversión en anuncios, que va aparte |
Nuestros propios planes para marketing digital de consultorios van de $4,000 a $6,000 al mes el básico, de $6,000 a $8,000 el intermedio y de $8,000 a $12,000 el integral. Los tres son honorarios: la inversión publicitaria se paga aparte y directamente a la plataforma. El desglose completo, sin el filtro del sector, está en cuánto cuesta el marketing digital en México.
Sobre el sitio web no te vamos a dar un rango. Varía tanto entre una página de cinco secciones y una con sistema de citas integrado que cualquier cifra suelta sería un número inventado con apariencia de dato.
Por qué un rango no es un presupuesto
Cinco cosas mueven tu caso dentro de esos rangos, o fuera de ellos:
- El tamaño de la práctica. Un consultorio de un solo médico necesita menos volumen de contenido y menos gestión que una clínica con varias agendas independientes.
- El número de sedes. Cada sede tiene su propia ficha de Google, su propia optimización local y casi siempre su propia campaña segmentada por zona. No es el mismo trabajo repetido: es trabajo nuevo.
- La competencia de tu ciudad. Competir por una especialidad en Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey no cuesta lo mismo que en una ciudad con menos oferta. Hay más anunciantes pujando por la misma búsqueda.
- Tu punto de partida. Si ya tienes sitio, ficha verificada y reseñas recientes, el dinero rinde antes. Si hay que construir la base, los primeros meses pagan construcción, no captación.
- Tu especialidad. Un procedimiento de ticket alto soporta un costo de captación que una consulta de control no soporta jamás.
El número que decide tu presupuesto
No es el precio de la agencia. Es cuánto te deja un paciente nuevo.
Los números que siguen están inventados para ilustrar la cuenta, no son promedios del mercado. Sustitúyelos por los tuyos.
Supón que un paciente nuevo te deja $3,000 en su primer año contando consultas de seguimiento. Si estás dispuesto a invertir el 15% de eso en conseguirlo, puedes pagar hasta $450 por paciente captado. A partir de ahí ya puedes leer cualquier propuesta: una agencia que te cobra $8,000 al mes tiene que traerte al menos dieciocho pacientes nuevos mensuales para justificarse solo con eso.
Si al hacer esa cuenta te sale que necesitas un volumen de pacientes que tu agenda no puede atender, el problema no es el precio de la agencia. Es que el canal no da para lo que le estás pidiendo, y conviene saberlo antes de firmar.
La versión larga de esta fórmula, con el costo por clic y las tasas de contacto y de cierre, está en cuánto cuesta captar un paciente con Google Ads. Está escrita para dentistas, pero la aritmética es idéntica para cualquier consultorio.
Cómo se ve un precio inflado y uno sospechosamente barato
Las dos señales aparecen en la misma conversación, y ninguna tiene que ver con la cifra final.
Señales de que estás pagando de más:
- No pueden desglosarte, servicio por servicio, en qué se traduce la mensualidad.
- Los informes hablan de alcance e impresiones, no de pacientes ni de citas.
- El contrato tiene permanencia larga sin una cláusula de salida clara.
Señales de que barato va a salir caro:
- El precio está muy por debajo de las referencias de la tabla de arriba. Por debajo de cierto punto no hay margen para que alguien dedique horas reales a tu cuenta, y lo que llega es trabajo automatizado o subcontratado sin supervisión.
- Nadie menciona las políticas de publicidad de salud de Google y de Meta. Son restrictivas, y una campaña armada sin conocerlas se rechaza.
- No hay claridad sobre qué está incluido. El precio de entrada crece con cargos que aparecen en el mes tres.
Qué debe traer exactamente un informe mensual está desarrollado en cómo saber si tu agencia hace bien su trabajo.
Cuánto tarda en verse: lo que no sabemos
Aquí es donde casi todos los artículos sobre este tema ponen una cifra. Nosotros no la tenemos.
No hemos publicado un estudio con consultorios mexicanos, y no vamos a citar un plazo de dos, tres o cuatro meses como si fuera un dato medido. Cuando el diagnóstico automático acumule volumen suficiente, publicaremos lo que salga, diga lo que diga.
Lo que sí se puede afirmar es estructural:
- Un anuncio de Google Ads empieza a mostrarse en cuanto se aprueba y hay presupuesto. La velocidad no es el problema del canal pagado.
- El SEO depende de que Google vuelva a rastrear e indexar tus páginas, y ese ritmo no lo controlas tú ni lo controla tu agencia. Por eso nadie serio te puede prometer una fecha.
- Las reseñas se acumulan al ritmo al que atiendes pacientes. Si ves veinte pacientes al mes, no vas a tener cincuenta reseñas nuevas en un trimestre.
Cuándo no te conviene invertir todavía
Tres situaciones en las que lo mejor que podemos hacer es decirte que esperes.
Tu agenda ya está llena. Más pacientes no resuelve nada. Lo que conviene revisar es la mezcla de servicios o el precio, y eso no se arregla con publicidad.
No hay quien conteste. El paciente que encuentra tu anuncio llama, y si nadie levanta el teléfono o el WhatsApp queda sin responder hasta el día siguiente, pagaste por un clic que se fue con el de al lado. Contratar campañas antes de resolver eso es tirar el dinero con orden.
No vas a poder sostenerlo. Un presupuesto que aguanta dos meses y se corta es peor que no haber empezado: pagaste la parte de construcción y cancelaste antes de la parte que cobra. Si el número solo te alcanza para un trimestre, es mejor esperar a que alcance para seis meses.
El primer paso, hoy
Toma los últimos veinte pacientes nuevos de tu consultorio y anota de dónde llegó cada uno: recomendación, Google, redes, o pasaba por la puerta. Después súmale a cada uno lo que dejó en el primer año.
Con esos dos datos ya sabes dos cosas que ninguna agencia te puede decir: qué canal te está sosteniendo hoy y cuánto puedes pagar por un paciente nuevo. Cualquier cotización que leas después se vuelve una decisión y no una apuesta.