Un despacho que quiere anunciarse tiene la misma pregunta que cualquier otro negocio, y la misma dificultad para contestarla: cuánto cuesta traer un cliente nuevo.
La respuesta se calcula, no se consulta. La aritmética es la misma que aplicamos para captar un paciente en una clínica dental, pero un despacho tiene dos diferencias que cambian cómo se lee el resultado: el ticket es más alto y el ciclo es más largo. Un paciente decide una limpieza en un día. Un cliente que busca abogado compara, lo consulta con su familia y a veces tarda semanas.
Vamos con los números.
La cadena, y dónde se cae la gente
Un cliente captado por publicidad pasa por cuatro filtros:
- Alguien busca su problema. No busca "abogado": busca "me despidieron sin liquidación" o "cómo constituir una sociedad".
- Hace clic. Aquí empiezas a pagar, firme o no firme después.
- Te contacta. Llama, escribe o llena el formulario.
- Firma. Solo entonces es un cliente.
Tu costo por caso es lo que gastaste en el paso 2 dividido entre los que llegaron al paso 4. La trampa está en que el paso 4 puede ocurrir seis semanas después del paso 2, y casi todos los informes mensuales los presentan como si pasaran el mismo mes.
Los tres números
| Dato | De dónde sale |
|---|
| Costo por clic | Lo dice tu cuenta de Google Ads. Si aún no anuncias, el planificador de palabras clave da una estimación |
| Tasa de contacto | De cada 100 visitas a tu página, cuántas te escriben o llaman |
| Tasa de firma | De cada 10 consultas, cuántas terminan en un caso. Este lo sabes tú, no Google |
El tercero es el que casi ningún despacho tiene anotado, y es el que más pesa. Dos despachos con el mismo costo por clic y la misma página tienen costos por caso completamente distintos según quién atienda la primera llamada y en cuánto tiempo.
La cuenta, con un ejemplo
Los números que siguen están inventados para ilustrar la fórmula, no son promedios del mercado mexicano. Sustitúyelos por los tuyos.
Supongamos un costo por clic de $60, que 4 de cada 100 visitas te contactan y que firmas 2 de cada 10 consultas:
- 100 clics × $60 = $6,000 invertidos
- 100 visitas × 4% = 4 consultas
- $6,000 ÷ 4 = $1,500 por consulta
- 4 consultas × 20% = 0.8 casos
- $6,000 ÷ 0.8 = $7,500 por caso
Ahora la pregunta que decide todo: ¿cuánto te deja ese caso?
Si son honorarios de $12,000 por un trámite, invertiste el 62% del ingreso en conseguirlo y el número no funciona. Si es un asunto corporativo que deja $150,000 y además abre la puerta a igualas posteriores, invertiste el 5% y funciona con holgura.
El mismo anuncio, con el mismo costo por clic, es ruinoso o excelente según la materia que anuncies. Por eso la primera decisión no es cuánto invertir: es qué anunciar.
Qué materias aguantan la publicidad
Ordenadas por capacidad de soportar un costo de captación:
- Corporativo y mercantil. Ticket alto, cliente que compara y relación que se repite. Es donde mejor funciona.
- Laboral del lado patronal. La empresa busca activamente y necesita respuesta rápida.
- Migratorio. Búsqueda con intención muy alta y trámite acotado.
- Familiar. Volumen de búsqueda grande, ticket variable y carga emocional. Funciona, pero exige una página que trate el tema con cuidado y no como un producto.
- Penal de urgencia. Intención altísima: quien busca a las tres de la mañana llama al primero que contesta. Compensa solo si de verdad contestas a esa hora.
- Consultas de trámite menor. Rara vez justifican el costo por clic. Estos clientes deben llegar por tu ficha de Google y por recomendación.
El ciclo largo cambia cómo se mide
Esta es la parte que distingue a un despacho de una clínica, y la que más errores de lectura provoca.
Si comparas los casos firmados este mes contra lo invertido este mes, vas a leer mal el resultado. Los casos de septiembre vienen en buena parte de la inversión de julio. Un mes malo puede ser el eco de un mes flojo de dos meses atrás, y un mes bueno puede estar cobrando el trabajo de antes.
La solución no es una herramienta: es un registro. En cuanto entra una consulta, anota la fecha y de dónde llegó. Cuando firma, anota la fecha de firma. Con tres meses de eso tienes el desfase real de tu despacho, y a partir de ahí los informes empiezan a significar algo. Qué más debería traer ese informe está en cómo saber si tu agencia hace bien su trabajo.
Antes de gastar el primer peso
Tres cosas que abaratan cada caso y no cuestan inversión publicitaria:
Una página por materia. Si el anuncio de derecho laboral lleva a una portada que enumera nueve áreas, el visitante tiene que buscar solo lo suyo y la mayoría se va. Además Google penaliza esa desconexión cobrándote más por clic.
Alguien que conteste rápido. Quien busca abogado suele estar en un mal momento y escribe a tres despachos. El que contesta primero tiene una ventaja que ningún presupuesto compra.
La ficha de Google trabajada. Antes de llamar, el cliente busca tu despacho y lee tus reseñas. Mandar tráfico pagado hacia una ficha vacía es pagar para que comparen y elijan a otro.
Cuándo la publicidad no es la respuesta
Sé honesto contigo mismo en estos tres casos.
Tu agenda ya está llena. Más consultas no es el problema. Probablemente sea el precio, o la mezcla de materias que aceptas.
No vas a poder atender el volumen. Captar clientes que esperarán tres semanas por una cita produce reseñas negativas, y en un despacho eso cuesta más caro que en casi cualquier otro sector.
Vives de referidos y funciona. Si el boca en boca entre colegas y clientes anteriores te llena la agenda, la publicidad compite contra un canal que ya gana y sale gratis. Puede tener sentido para abrir una materia nueva, no para sustituir lo que funciona.
El primer paso, hoy
Toma los últimos veinte clientes de tu despacho y anota tres cosas de cada uno: de dónde llegó, qué materia era y cuánto dejó. Después mira cuánto tiempo pasó entre el primer contacto y la firma.
Con esa tabla ya sabes qué materia anunciar, cuánto puedes pagar por un caso y en cuántas semanas deberías estar leyendo los resultados. Sin ella, cualquier campaña es una apuesta con tu dinero. Cuando la tengas, cualquier propuesta de Google Ads o de marketing para tu despacho se puede juzgar contra un número y no contra una impresión.