Hay tres formas de resolver el marketing de un negocio pequeño, y la pregunta no es cuál es mejor. Es cuál encaja con el tamaño que tienes hoy.
Este artículo lo escribe una agencia, así que léelo con esa advertencia puesta. Vamos a intentar compensarla diciendo con claridad en qué casos contratarnos es la peor de las tres opciones.
Las tres opciones, y lo que cuesta cada una de verdad
Un freelance
Una persona que hace el trabajo concreto que le pides. Es la opción más barata por hora y la más flexible: se contrata por proyecto, se para cuando quieres.
Lo que se paga y no se ve: el freelance hace lo que le pides, no lo que hace falta. Si no sabes qué pedir, el resultado es un montón de piezas sueltas bien hechas que no suman a nada. Y la dependencia es total: se enferma, consigue un cliente grande o cambia de rumbo, y te quedas parado.
Funciona muy bien cuando tienes claro qué quieres y es acotado. Un sitio nuevo. Un video. Las fotos del local.
Alguien en casa
Una persona contratada por el negocio. Es la opción con más control y la que mejor conoce lo que vendes, que no es poca cosa: buena parte del mal contenido de agencia sale de no entender el producto.
Lo que se paga y no se ve: el costo no es el sueldo. Es el sueldo más las prestaciones de ley, más el equipo, más las herramientas de pago que antes venían incluidas con el proveedor, más —y esto es lo que casi nadie cuenta— el tiempo tuyo dirigiendo a esa persona. Un perfil junior sin quien lo dirija cuesta el doble de lo que parece, porque el aprendizaje lo pagas tú en resultados.
Y hay un límite estructural: una sola persona no puede ser buena en redacción, diseño, video, campañas pagadas y SEO técnico. Nadie lo es. Vas a terminar contratando fuera la mitad de todos modos.
Una agencia
Varios perfiles por una cuota mensual. Es la más cara por hora de trabajo y la que resuelve el problema del alcance: no dependes de que una persona sepa de todo.
Lo que se paga y no se ve: no conoce tu negocio como tú, y esa distancia se cierra despacio. Y si la agencia lleva muchas cuentas, la tuya recibe lo que le toca, no lo que necesita.
Nuestros planes van de $4,000 a $6,000 al mes el básico, de $6,000 a $8,000 el intermedio y de $8,000 a $12,000 el integral, siempre en honorarios y con la inversión publicitaria aparte. Como referencia de lo que se cobra en el mercado mexicano —referencia, no un promedio medido—: SEO entre $8,000 y $25,000 al mes, Google Ads entre $5,000 y $25,000, redes y Meta Ads entre $4,000 y $15,000. El desglose está en cuánto cuesta el marketing digital en México.
La tabla corta
| Freelance | En casa | Agencia |
|---|
| Costo por hora | El más bajo | Medio | El más alto |
| Conocimiento de tu negocio | Bajo | El más alto | Medio |
| Variedad de perfiles | Uno | Uno | Varios |
| Tu tiempo de supervisión | Alto | El más alto | Bajo |
| Riesgo si se va | Alto | Alto | Bajo |
| Bueno para | Proyectos acotados | Volumen constante | Alcance sin contratar |
Las dos preguntas que deciden
Olvida la comparación de precios un momento y contesta dos cosas.
¿Cuánto trabajo de marketing hay en tu negocio al mes, de verdad? Si son cuatro publicaciones y revisar una campaña, no hay con qué llenarle el día a nadie de tiempo completo. Si son tres canales, contenido semanal y campañas activas, un freelance solo no llega.
¿Cuánto tiempo tienes tú para dirigir? Es la pregunta que casi nadie se hace y la que más define el resultado. Un freelance y una persona en casa necesitan que alguien decida qué hacer. Si tú no tienes ese tiempo y no hay nadie más, esa dirección la tiene que traer el proveedor, y eso es lo que se está pagando en una agencia.
Cuándo no somos la mejor opción
Cuatro casos donde contratarnos es la peor de las tres.
Necesitas una cosa concreta y acotada. Un sitio nuevo y nada más. Un video. Contratar una mensualidad para un trabajo con principio y fin es pagar de más. Busca un freelance.
Tu presupuesto está por debajo del rango. Si lo que puedes destinar no llega al plan básico, una agencia no es la respuesta. Ese dinero rinde más en tu ficha de Google y en fotos propias, que puedes gestionar tú. Antes de eso, la auditoría que puedes hacer solo te dirá si hace falta contratar algo siquiera.
Tienes volumen constante y alguien que dirija. Si hay trabajo para llenar un puesto y en tu negocio ya hay quien sepa hacia dónde va, contratar en casa sale mejor a mediano plazo y el conocimiento se queda contigo.
Quieres que alguien se haga cargo mientras tú no te enteras. Esto no es una opción, es un deseo. No funciona con nosotros ni con nadie. El proveedor que acepta esa condición sin objetar es el que te va a facturar doce meses de informes que nadie lee.
El primer paso, hoy
Antes de pedir cotizaciones, escribe dos números en un papel: cuántas horas de trabajo de marketing genera tu negocio al mes, y cuántas horas puedes dedicar tú a dirigir a alguien.
Con esos dos números la decisión casi se toma sola. Pocas horas de trabajo y pocas tuyas: freelance por proyecto. Muchas horas de trabajo y muchas tuyas: contrata en casa. Muchas horas de trabajo y pocas tuyas: ahí es donde una agencia cuesta lo que cuesta y lo vale.
Y si te salen pocas horas de trabajo y muchas tuyas disponibles, la respuesta honesta es que por ahora lo hagas tú.