Antes de contratar a nadie conviene saber de dónde partes. No para negociar mejor, aunque también sirve para eso, sino porque la mitad de las propuestas que vas a recibir proponen arreglar cosas que ya funcionan.
Esta es la misma lista que seguimos nosotros cuando alguien pide un diagnóstico. La puedes hacer tú en una tarde, con un navegador y sin pagar una sola herramienta. Vas a necesitar algo donde anotar, porque el valor no está en mirar: está en tener el resultado escrito para poder compararlo dentro de tres meses.
Cinco revisiones, en el orden en que importan.
1. Tu ficha de Google
Es lo primero porque es gratis, porque es lo primero que ve un cliente que busca tu negocio, y porque es lo único de esta lista que puedes dejar arreglado hoy mismo.
Busca el nombre de tu negocio en Google, desde el celular y sin haber iniciado sesión con tu cuenta de trabajo. Lo que aparece a la derecha, o arriba del todo en el móvil, es tu ficha. Revisa:
- ¿Aparece? Si no aparece nada, no tienes ficha o no está verificada. Ese es el pendiente número uno.
- ¿El horario es el real? Incluido el de días festivos. Un negocio que aparece abierto y está cerrado se gana una reseña de una estrella.
- ¿El teléfono es el que contestas? Suena obvio. Deja de sonarlo cuando ves cuántas fichas tienen un número que ya nadie usa.
- ¿Hay fotos y son tuyas? Del local, del equipo, del trabajo. No de banco.
- ¿Cuándo fue la última reseña? Si la más reciente tiene más de seis meses, ese es tu problema, no el diseño de tu sitio.
- ¿Respondes las reseñas? Todas, incluidas las malas. Sobre todo las malas.
Anota cada respuesta. Este bloque solo pesa más que los cuatro siguientes juntos en la mayoría de los negocios locales.
2. Qué sale cuando alguien te busca
Abre una ventana de incógnito y busca tres cosas: el nombre exacto de tu negocio, tu nombre propio si atiendes tú, y el servicio que vendes más el nombre de tu ciudad.
En las dos primeras búsquedas estás midiendo control: qué controlas tú de lo que aparece y qué está en manos de terceros. Un directorio con datos viejos, una ficha duplicada, un perfil de red social abandonado en 2019. Todo eso aparece antes que tu sitio con más frecuencia de la que te gustaría.
En la tercera estás midiendo otra cosa: si existes para quien todavía no te conoce. Es la búsqueda que trae clientes nuevos, y es la difícil.
3. Si tu sitio abre rápido en un celular
Entra a PageSpeed Insights, que es gratuito y lo publica Google, y pega la dirección de tu sitio. Mira el resultado de móvil, no el de escritorio: la mayoría de tus visitas llegan desde un teléfono con datos móviles, no desde una computadora con fibra óptica.
No hace falta que entiendas cada métrica. Con dos preguntas te alcanza:
- ¿La calificación de móvil está en verde, en ámbar o en rojo?
- ¿Cuánto tarda en aparecer el contenido principal?
Después haz la prueba que ninguna herramienta hace por ti: abre tu sitio en tu propio celular, con datos y no con wifi, y cuenta los segundos hasta que puedes leer algo. Después intenta llamar desde ahí. Si el teléfono no es un botón que marca al tocarlo, estás perdiendo llamadas todos los días.
4. Si tus páginas dicen lo que la gente busca
Aquí es donde casi todos los sitios de negocio pequeño fallan, y es un fallo barato de arreglar.
Toma tus tres servicios que más dinero dejan. Para cada uno, pregúntate: ¿existe una página dedicada a este servicio, o está mencionado en un párrafo de la portada?
Una página por servicio es lo que permite que alguien que busca ese servicio concreto te encuentre. Una portada que menciona doce cosas no compite por ninguna.
Después mira el título de esa página, el texto que aparece en la pestaña del navegador y en el resultado de búsqueda. Si dice "Inicio" o el nombre de tu negocio a secas, no le estás diciendo nada ni a Google ni a la persona. Cómo se corrige eso está en SEO para negocios, que es el mismo trabajo pero hecho a fondo.
5. Qué está haciendo tu competencia
Busca tu servicio más tu ciudad y abre los tres primeros resultados que no sean anuncios ni directorios.
De cada uno anota tres cosas: cuántas reseñas tiene su ficha, si tiene una página específica para ese servicio, y si publica contenido con fecha reciente.
No lo hagas para copiarlos. Lo haces para ponerle número a la distancia. Si el primero tiene ciento veinte reseñas y tú dieciocho, ya sabes que el problema no se resuelve rediseñando tu sitio.
Lo que esta auditoría no te va a decir
Aquí está el límite, y conviene decirlo porque nos deja peor parados.
Esta lista te dice en qué estado estás. No te dice por qué ni en qué orden arreglarlo. Puedes terminar la tarde con quince pendientes anotados y sin la menor idea de cuál de los quince mueve la aguja en tu sector, que es una pregunta distinta y bastante más difícil.
Tampoco te dice si el problema es de marketing. Si tu agenda ya está llena, si tu margen no soporta el costo de captar un cliente, o si nadie contesta el teléfono, ninguna de las cinco revisiones lo va a detectar y ninguna agencia lo va a arreglar. Y si ya tienes agencia contratada, la pregunta no es esta lista sino qué debería estar entregándote cada mes.
Y una cosa más: si al terminar sale que tu ficha está bien, tu sitio abre rápido y tienes reseñas recientes, probablemente no necesites contratar a nadie todavía. Lo que necesitas es sostenerlo. Decirlo no nos conviene, y es cierto.
El primer paso, hoy
Haz la revisión número 1 completa. Solo esa. Es media hora y no cuesta nada.
Si de esa media hora sale que tu horario está mal, que no hay fotos o que la última reseña es de hace un año, ya tienes trabajo para la semana que no requiere contratar a nadie ni gastar un peso. Y si quieres la versión automática del resto, el diagnóstico del sitio hace estas mismas comprobaciones y te manda el resultado por correo.
Lo importante es el papel donde anotaste. Guárdalo. Dentro de tres meses vale más que cualquier informe que te entreguen.